Cambiar el aceite de su motor es la tarea de mantenimiento más importante que puede realizar. El refrigerante importa. El líquido de frenos importa. Pero si se ignora el aceite de motor, las consecuencias son inmediatas y costosas. Este fluido realiza tres funciones: lubrica el contacto metal con metal, absorbe el calor y mantiene los componentes en movimiento como deberían.
El calor mata el petróleo. Con el tiempo, la degradación térmica elimina las propiedades lubricantes. El aceite nuevo neutraliza los ácidos del motor. Esa química falla a medida que el fluido envejece. El petróleo también atrapa agua, polvo y subproductos de la combustión. Cuando el aceite se degrada, deja de absorber estos contaminantes. El lodo se pega. Siguen importantes problemas de mantenimiento.
Piense en el aceite como la sangre del vehículo. Los humanos no reemplazan su propia sangre. No es necesario. El cuerpo lo bombea automáticamente. Si un órgano deja de recibir sangre, se apaga. Un motor funciona de la misma manera. El nivel bajo de aceite o el aceite viejo provocan que falle el buen funcionamiento. Las facturas de reparación aumentan.
Comprobar el aceite de su propio motor es una acción preventiva sencilla. El siguiente paso consiste en examinar la claridad del fluido.
