La administración Trump está proponiendo una revisión significativa del programa federal de cargadores de vehículos eléctricos (EV), impulsando un cambio completo a componentes de fabricación nacional. El secretario de Transporte, Sean Duffy, busca ampliar la exención por interés público “Buy America”, aumentando el contenido nacional requerido en los cargadores de vehículos eléctricos del 55% al 100%.
Cadena de suministro e implicaciones de costos
Este cambio presentaría grandes desafíos para la actual cadena de suministro de cargadores de vehículos eléctricos. Lograr un contenido 100% nacional probablemente requeriría una amplia reestructuración, lo que podría incrementar los costos de producción y limitar la disponibilidad de opciones de cargadores. La administración sostiene, sin embargo, que los fabricantes tienen capacidad de adaptación.
Preocupaciones por la seguridad nacional
La medida se enmarca como una medida para fortalecer la manufactura nacional, crear empleos y proteger la seguridad nacional. Los funcionarios federales expresan su preocupación por las vulnerabilidades de ciberseguridad en los componentes de los cargadores de vehículos eléctricos fabricados en el extranjero. La Administración Federal de Carreteras (FHA) ha destacado riesgos de seguridad más amplios dentro de la infraestructura estadounidense, incluido el potencial de vigilancia o sabotaje a través de radios celulares integradas en dispositivos como señales de tráfico.
La administración cree que este cambio evitará que el dinero de los contribuyentes subvencione a adversarios extranjeros y, al mismo tiempo, garantizará que los cargadores fabricados en Estados Unidos sean seguros.
Implementación y próximos pasos
La regla propuesta se aplica solo a proyectos financiados con fondos federales y permanece sujeta a un período de comentarios públicos antes de su finalización. El secretario Duffy afirmó que la medida tiene como objetivo “poner a Estados Unidos primero” al desencadenar la fabricación nacional y salvaguardar los intereses nacionales.
Los efectos a largo plazo de esta política siguen siendo inciertos, pero podría remodelar el panorama de carga de vehículos eléctricos en EE. UU. al priorizar la producción nacional sobre la rentabilidad o la eficiencia de la cadena de suministro. Esto plantea dudas sobre la rapidez con la que los fabricantes pueden adaptarse y si el aumento de los costos obstaculizará la adopción de los vehículos eléctricos.






























