La charla sobre la adquisición de BYD

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Alemania tiene un economista que cree que es posible. En realidad. Moritz Schularick. Presidente del Instituto Kiel. Miró hacia el abismo de la consolidación de la industria automotriz y dijo hola. ¿Su opinión? BYD compra Volkswagen. Quizás no. Probablemente.

“Probablemente se comprará Volkswagen…”

El gigante alemán está sangrando. Lento, pero seguro. Las ventas en China se están hundiendo. Los rivales locales son feroces. ¿Costos de desarrollo de vehículos eléctricos? Astronómico. El software es un desastre. VW se está reestructurando. Duro. Decenas de miles de puestos de trabajo podrían desaparecer. Cierre de plantas. Los activos se venden sólo para sobrevivir.

Niall Ferguson estuvo de acuerdo. En el mismo chat del Süddeutsche Zeitung advirtió que Europa está dormida al volante. China invierte dinero en vehículos eléctricos. Europa bosteza. Ferguson predice que pronto los coches chinos llenarán los garajes europeos. Sugiere una compensación. ¿Dejar entrar a las marcas chinas? Seguro. Primero construye autos aquí. Utilice el acceso como palanca. ¿Elegante? Tal vez. ¿Demasiado tarde? Probable.

No hay ninguna oferta sobre la mesa. Ninguno. Pero los susurros son fuertes.

Porsche, históricamente la fuente de ingresos, también está perdiendo dinero. Las ganancias cayeron un 93%. Quieren deshacerse de su participación en Bugatti Rimac. También circulan rumores sobre la venta de Lamborghini o Ducati. Incluso la división de software Cariad fracasó. Tan fuerte que VW giró. En cambio, miles de millones se invirtieron en asociaciones. Riviano. Xpeng. Préstamo de tecnología. Velocidad de compra.

¿Por qué reinventar la rueda cuando puedes simplemente comprar la fábrica?

Los analistas sostienen que este juego de corte hace que VW sea más delgado. Estafador. ¿Más atractivo? Tal vez. Es más fácil hacer tropezar a un oso hinchado. Uno más delgado se defiende.

El punto de vista de Schularick se mantiene independientemente de la probabilidad real de fusión. La dinámica cambió. Los fabricantes chinos ya no son sólo rivales baratos. Tienen bolsillos profundos. Lo suficientemente profundo como para comprar un legado. BYD es enorme. Escala global. Músculo financiero. En teoría podrían.

Los obstáculos políticos serían combustible para las pesadillas. El escrutinio regulatorio en toda Europa sería intenso.

¿Y qué pasa con Estados Unidos? Las restricciones a la tecnología de vehículos conectados se están endureciendo. Datos chinos. Sospecha estadounidense. El acuerdo se enfrenta a un muro allí.

¿Pero volver aquí? El miedo es real. La pregunta no es realmente si BYD comprará VW el próximo mes. Se trata de quién es el dueño de la narrativa ahora. El panorama cambió mientras Europa celebraba una reunión del comité. Ahora los competidores tienen las chequeras.

Final abierto. O tal vez simplemente heridas abiertas. 📉