Cómo se comprime el gas natural para los vehículos

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El gas natural ya no es sólo una curiosidad industrial. Se ve alimentando autobuses municipales y flotas comerciales con una frecuencia cada vez mayor. Pero hay un problema físico. El combustible sólo funciona si lo llenas bien. La compresión del gas aumenta la densidad de energía por volumen. Hace factible el almacenamiento. Hace que la gama de vehículos sea práctica. Sin compresión, los vehículos a gas natural simplemente no funcionan a escala.

La pregunta sigue siendo: ¿cómo se comprime exactamente el gas natural a estas altas presiones?

El método del compresor de diafragma

Los estándares de la industria apuntan a una solución dominante. El compresor de diafragma. No es la única forma de comprimir gas. Existen otros métodos. Pero para el gas natural, este diseño es la opción ideal.

La máquina se basa en una serie de cámaras. Cada cámara alberga una membrana especialmente diseñada. La configuración es secuencial. El gas entra en la primera cámara. La membrana se contrae. El volumen se reduce. La presión aumenta.

Una vez que esa primera cámara está llena, el proceso se repite. El gas pasa a la siguiente cámara. Esa cámara es más pequeña. La membrana vuelve a apretarse. El gas avanza por la línea. Paso a paso. Cámara por cámara. Hasta alcanzar la presión deseada.

Almacenamiento bajo presión

El proceso no termina en el compresor. Una vez comprimido, el gas debe retenerse. Requiere tanques robustos. Estos tanques mantienen la presión. Mantienen el combustible listo para la inyección. Sin ellos, la energía se pierde. El sistema falla.

El compresor de diafragma es el método más común utilizado para comprimir gas natural para vehículos.

Este método prioriza la confiabilidad. La membrana separa el gas del accionamiento mecánico. Reduce la contaminación. Prolonga los intervalos de mantenimiento. Es por eso que se ven estos compresores en las estaciones de servicio. Ellos funcionan. Duran. Mantienen la flota en movimiento.